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Podar coníferas

 

La poda de coníferas se trata de manera especial debido a que son especies de lenta cicatrización y, por ello, más sensibles al contagio de plagas y enfermedades a través de sus heridas.

Por otra parte, la mayoría de las coníferas no rebrota a partir de madera vieja, lo que hace imprescindible realizar podas más ligeras y regulares.

 

Poda de formación. En la mayoría de coníferas, debemos respetar la forma natural de crecimiento del árbol, y debido a su lento crecimiento, las podas de formación a realizar son muy ligeras, aunque no se deben descuidar. La poda de formación incluye:

 

Mantenimiento de la rama guía. Se debe revisar la rama guía, principalmente en las especies de desarrollo cónico, de forma que se sustituya en caso de rotura accidental. Para restaurar la guía se eliminará la rama guía rota, se colocará un tutor atado al eje del tronco y se atará al tutor el brote más fuerte, más cercano y mejor dirigido.

 

Elevación de la copa. Muchas coníferas crecen con forma cónica con ramas desde la base del tronco. Sus ramas inferiores, cuando crezcan, acabarán tocando el suelo, perjudicando la estética y salud del árbol, así como dificultando la realización de las tareas del jardín en esa zona del suelo. Para evitarlo, es conveniente eliminar las ramas más bajas del árbol cuando aún son jóvenes, de forma que la poda de dichas ramas no resulte agresiva y peligrosa para el árbol.

En las coníferas de copa redonda y elevada se debe despejar el tronco de ramas hasta la copa.

 

Poda de mantenimiento. Además de ir realizando poco a poco una ligera poda de formación, se debe seguir una poda de limpieza y mantenimiento anual, aunque muy suave, durante toda la vida de la planta.

La gran densidad y compactación de las ramas y follaje de las coníferas hacen que las ramas reciban poca luz, o se rocen entre sí, dañándose y secándose. Al contrario que en otras plantas, las ramas o madera vieja de las coníferas, no producen rebrotes, por lo que si su follaje se seca, es irrecuperable.

Para mantener las coníferas sanas y con aspecto estético, se realizan dos tipos de poda de mantenimiento:

 

Aclareo de ramas. Se eliminan ramas mal ubicadas o mal formadas, favoreciendo la entrada de luz en la copa y evitando que el follaje se seque.

 

Limpieza de ramas secas. Cuando no se ha podido evitar que alguna rama se seque, hay que eliminar la parte seca cuanto antes puesto que resulta poco estética, está quitando luz a otras ramas y sabemos que no rebrotará.