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Poda de mantenimiento de un árbol

 

La poda de mantenimiento se inicia una vez que el árbol está bien formado y se deberá realizar durante toda la vida del árbol.

En los árboles frutales se debe realizar anualmente. En el resto de árboles será suficiente con hacer una poda de mantenimiento cada dos o tres años, aunque dependiendo del crecimiento del árbol, si se realiza una poda ligera de mantenimiento cada año se asegura un mejor estado de salud del árbol y un mayor control de su expansión.

Cuando un árbol va adquiriendo cierto volumen es aún más importante utilizar materiales y equipos de poda necesarios y tomar todas las medidas de seguridad y precaución. Una vez que el árbol toma un volumen y dimensiones grandes, puede resultar más conveniente confiar el trabajo de poda a un especialista.

La poda de mantenimiento busca diversos objetivos:

 

Mantener la estructura y copa del árbol, aclarándola para asegurar el paso de la luz solar. Se trata de un objetivo primordial y obligatorio para cualquier árbol. Para ello se debe:

 

Aclareo de ramas. Se eliminan ramas cruzadas o mal ubicadas que entorpecen el desarrollo de otras ramas, evitan la entrada de luz solar en la copa del árbol o nacen mal orientadas pudiendo suponer un riesgo de rotura en el futuro. Con ello se descarga de ramaje la copa del árbol pero sin modificar su estructura y tamaño principal. Si se necesita realizar un aclareo muy grande porque la copa está muy enmarañada, se debe planificar un aclareo en fases durante varios años.

 

Reducción de la copa. Cuando el árbol crece más allá del espacio disponible en el jardín se corta la rama guía de cada rama principal sobre una rama secundaria lateral que continuará el crecimiento sustituyendo a la rama guía.

 

Eliminar tocones, ramas muertas o dañadas, hojas y flores marchitas.

 

Eliminar chupones no aprovechables, rebrotes muy vigorosos que surgen del tronco o ramas.

 

Eliminar pollizos o sierpes, rebrotes muy vigorosos que salen directamente de las raíces, robando energía al árbol y dando aspecto de abandono.

 

Favorecer/desfavorecer el desarrollo de algunas partes de la planta. Realizando podas adecuadas en el momento justo se estimulará el desarrollo de las flores o frutos en detrimento de las ramas, por ejemplo en los frutales o en árboles decorativos por su floración. Por el contrario, se pueden evitar las flores o frutos de determinados árboles que producen alergias, ensucian el suelo o simplemente resultan poco decorativos.

 

Realizar topiaria o poda artística, recortes más formales o perfilado de copas con dibujos geométricos. Consiste en aplicar recortes regulares para generar formas geométricas o artísticas a un árbol. En el mercado se pueden encontrar moldes especiales para facilitar el recorte de determinadas figuras.

La topiaria es una técnica de poda decorativa que genera plantas muy llamativas que suelen actuar en el jardín como puntos focales de gran atractivo. Se debe tener en cuenta que esta técnica de poda exige un gran trabajo de mantenimiento debido a que exige recortes muy frecuentes.

Consulta los árboles más adecuados para la práctica de la topiaria en nuestra Guía de plantas