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Poda de formación de un árbol

 

Es una poda que se debe realizar durante los primeros años tras la plantación. Si no se realiza la poda de formación, el árbol crecerá sin control, con ramas distribuidas de cualquier forma, y adquirirá un aspecto salvaje, que generalmente no resulta atractivo.

Dependiendo de cada especie, unos árboles necesitan más dedicación durante la poda de formación y otros sólo necesitan una poda de formación mínima.

La fases de la poda de formación son las siguientes: 

 

Decidir la forma del árbol. Las diferentes formas que puede adquirir un árbol pueden agruparse en: columnar ancha, columnar estrecha, cónica o piramidal, copa redonda y péndula o llorona.

 

Conducir el árbol hacia su porte natural: Cada árbol tiene su propia forma de crecimiento natural o espontánea que podemos favorecer mediante la poda de formación. Si respetamos el porte natural del árbol, la poda nos resultará más fácil de realizar y mantener con los años, por lo que dedicaremos menos tiempo y esfuerzo.

 

Crear una forma artificial: Mediante la poda de formación podemos conducir artificialmente al árbol hacia formas diferentes, formas talladas, cónicas, redondeadas, emparrado…, que pueden resultan muy decorativas. Se debe tener en cuenta que las formas artificiales exigen siempre más trabajo de poda, más esfuerzo y más tiempo. Por otra parte, debemos asegurarnos de que el árbol es resistente y adaptable a la poda.

 

Definir la altura de la copa. Consiste en favorecer el desarrollo del árbol hasta la altura deseada despejando el tronco desde la base. Esta altura será diferente en árboles con forma de copa, columnar, piramidal…, pero también será diferente dependiendo de si se desea que quede espacio bajo la copa para el paso de personas, vehículos, etc..

Todo árbol tiende a crecer en altura a través del desarrollo de una rama guía, la rama más vertical y superior. Al plantar un árbol joven se pueden dar dos situaciones de partida:

 

1. Si el árbol ya tiene una rama guía bien definida y desarrollada, es decir, no existen ramas verticales próximas compitiendo con la rama guía. En este caso, se dejará crecer la rama guía hasta la altura donde se desee que arranque la copa del árbol, despejando el tronco progresivamente, eliminando las ramas más bajas. Este proceso debe realizarse en varios años.

Una vez que la rama guía alcance la altura deseada para la copa, se realizará el despunte, igualándola con las ramas cercanas e iniciándose la formación de la estructura del árbol.

 

2. Si el árbol no tiene una rama guía definida, ya que hay varias ramas verticales compitiendo entre sí, se debe establecer claramente la rama guía, suprimiendo las ramas competidoras o recortándolas un tercio. Seguidamente se irá despejando el tronco eliminando las ramas más bajas, de forma progresiva, durante varios años.
En cuanto la rama guía alcance la altura deseada para la copa, se realizará el despunte, igualándola con las ramas cercanas e iniciándose la formación de la estructura del árbol.

 

Dirigir la formación de la estructura del árbol. Consiste en conducir el desarrollo de una estructura y ramificación fuerte y bien distribuida. Para ello se inicia un proceso que durará varios años y en el que se deben seguir los siguientes pasos:

 

Seleccionar las ramas principales, es decir, las que van a constituir el esqueleto fundamental del árbol. Se debe elegir ramas fuertes, escalonadas y bien distribuidas alrededor del tronco. Se debe comprobar que las ramas principales forman un ángulo adecuado con el tronco, evitando las que guarden un ángulo muy cerrado o muy abierto respecto al tronco, ya que en el futuro, cuando la rama engrose y adquiera peso, tendrán un alto riesgo de rotura.

Una vez seleccionadas las ramas principales, se deben eliminar el resto de ramas. Las ramas principales deben mantenerse igualadas, despuntando las que sean especialmente vigorosas para impedir que ninguna destaque sobre las demás.

 

Seleccionar las ramas secundarias. En los años siguientes se irán desarrollando ramas dentro de las ramas principales que se deben ir seleccionando, siguiendo los mismos criterios que con las ramas principales, elegir ramas escalonadas, bien distribuidas y con un ángulo adecuado. Todas las ramas secundarias no seleccionadas deben ser eliminadas.