Navega rápidamente por el índice del contenido



Plantas resistentes a las heladas

 

La helada es un fenómeno meteorológico que se produce cuando las temperaturas bajan por debajo de los cero grados centígrados, temperatura a la que se inicia la congelación del agua.

Todas las plantas son sensibles a las heladas, e incluso, hay plantas adaptadas a climas cálidos, que pueden sufrir los daños habituales de las heladas sin necesidad de que las temperaturas desciendan por debajo de cero grados.

Las heladas provocan un daño secuencial en las plantas que comienza con la ralentización de su actividad biológica y puede continuar con la destrucción de sus tejidos y finalmente con la muerte celular. Por otra parte, las plantas no pueden absorber el agua cuando el suelo está helado por lo que pueden sufrir períodos de sequía y deshidratación.

 

Tipos de heladas. No todas las heladas presentan el mismo grado de agresividad en las plantas, por lo que conviene reconocer qué tipo de helada se da en nuestro jardín para seleccionar plantas resistentes:

 

Heladas suaves. Las temperaturas caen ligeramente por debajo de 0ºC de forma excepcional y se recuperan pasadas unas horas. Este tipo de heladas se dan en el clima mediterráneo y el clima atlántico u oceánico.

La helada por evaporación es un tipo de helada suave que sufre la planta debido a la evaporación del agua o rocío que ha quedado en la superficie de las plantas tras la lluvia o el descenso de la humedad atmosférica. La evaporación del agua provoca pérdida de calor a la planta y descenso de la temperatura, pudiendo bajar de los cero grados centígrados.

 

Heladas medias. Las temperaturas caen por debajo de 0ºC durante las noches y algunos días del invierno, siendo muy excepcional que se registren temperaturas por debajo de -10ºC. Las heladas medias se producen principalmente en el clima continental húmedo y el clima continental mediterráneo.

Las heladas medias suelen ser heladas por radiación, producidas por el enfriamiento de las capas más bajas de la atmósfera debido a la pérdida progresiva del calor de la tierra en noches de cielo despejado y ausencia de viento. Las heladas por radiación provocan la formación de una capa de hielo blanco sobre la superficie de la planta, lo que se denomina helada blanca.

 

Heladas fuertes. Se trata de heladas muy severas en las que las temperaturas se mantienen por debajo de -10ºC durante gran parte del invierno, situación habitual en el clima montañoso, el clima continental frío y el clima continental monzónico.

Cave mencionar un caso excepcional de helada fuerte, la helada por advección. Se produce por la entrada de una masa de aire seco y frío a temperatura inferior a 0ºC, acompañada de vientos con velocidades superiores a los 15 km/h. Esta situación se da con cielos nublados o semi-cubiertos. La acción del aire frío, generalmente procedente de las regiones polares, puede durar varios días, deshidratando las plantas y acabando con los jugos celulares que la sirven de defensa frente a la helada.

Las heladas por advección pueden llegar a matar a la planta. En tal caso, la planta sufrirá la denominada helada negra, por la coloración negra que ofrecerán todos los tejidos destruidos por el frío.

 

Cómo se defienden las plantas contra las heladas. Las plantas han desarrollado diferentes mecanismos de defensa para defenderse del frío y de las heladas.

 

Concentración de los jugos celulares: Las plantas resistentes a las heladas generan jugos celulares que hacen descender el punto de congelación en el interior de los tejidos vegetales. Para poder activar este mecanismo de defensa la planta necesita estar bien hidratada, por lo que son muy favorables las lluvias o los riegos abundantes en otoño o en días cálidos invernales.

 

Reposo vegetativo invernal y endurecimiento: Durante el otoño, las plantas realizan cambios fisiológicos en sus células para adaptarse al descenso progresivo de las temperaturas, preparándose así para las bajas temperaturas del invierno. Además, las plantas reducen su actividad y en el caso de los árboles y arbustos de hoja caduca, se desprenden de su follaje, disminuyendo sus requerimientos energéticos y haciéndose más resistentes al frío y a las heladas.

 

Cómo prevenir daños de heladas en el jardín. Además de cultivar plantas resistentes al clima de nuestro jardín, podemos seguir algunas recomendaciones para proteger a nuestras plantas contra las heladas.

 

Riegos abundantes en otoño. El agua en otoño permite que las plantas se mantengan bien hidratadas para poder activar sus mecanismos de defensa contra las heladas. Además, el agua almacenada en las capas profundas, donde el suelo no llega a helarse, permitirá que la planta se continúe hidratando durante el invierno.

 

Acolchado del suelo antes del inicio del frío. Colocar una capa de 5-10cm de mulching o acolchado sobre la base de las plantas permitirá evitar pérdidas de calor y humedad en el suelo, protegiendo las raíces de las plantas. El acolchado no debe colocarse una vez hayan comenzado las heladas, sino antes, adelantándonos a posibles heladas tempranas otoñales que resultan muy dañinas puesto que las plantas aún no han iniciado su reposo vegetativo invernal y endurecimiento.

 

No regar con temperaturas bajas o cuando exista riesgo de helada. El agua de riego se congelará con la helada y causará daños en los tejidos y en las raíces de las plantas.

 

Protección de plantas sensibles al frío. Las plantas jóvenes o recientemente trasplantadas, los bulbos y las plantas menos resistentes, deben protegerse cuando sea posible.

 

Campanas de vidrio: Podemos proteger plantas pequeñas, hortalizas y ejemplares jóvenes mediante campanas de vidrio que por la noche pueden cubrirse con telas. Las campanas se retirarán durante las horas de sol y se volverán a colocar cuando se haga de noche.

 

Plásticos: Podemos cubrir grupos de plantas con lonas de plástico que las protejan de las heladas nocturnas.

 

Tela, plástico de burbuja o fibra de coco: Para aislar del frío las plantas cultivadas en macetas de exterior, podemos forrar la maceta con tela, plástico de burbuja o fibra de coco. También es posible colocar la maceta dentro de otra maceta más grande y rellenar el hueco con paja.

 

Materiales aislantes flexibles: Para proteger la base de troncos y tallos de algunas plantas o árboles frutales, es posible rodearlos con materiales flexibles que actúen como aislantes del frío.

 

Macetas con ruedas: Podemos cultivar en grandes macetas con ruedas árboles y arbustos poco resistentes a las heladas, de forma que podamos transportarlas a un lugar resguardado durante las noches y días con heladas.

 

Semillero: Para adelantar la plantación de hortalizas y plantas de temporada, podemos utilizar un semillero o cama caliente de forma que las nuevas plantitas puedan brotar e iniciar su desarrollo protegidas del riesgo de heladas tardías primaverales.

 

Invernadero o interior de la casa: Las plantas sensibles a las heladas podemos cultivarlas en invernadero o en el interior de la casa. Si deseamos que además decoren el jardín exterior, podemos sacarlas al jardín en los meses cálidos y trasladarlas al invernadero o interior de la casa en los meses fríos.

Los bulbos también pueden ser perjudicados por las heladas, por lo que podemos desenterrarlos, limpiarlos y almacenarlos en un lugar seco y resguardado del frío.


Puedes consultar plantas resistentes a las heladas accediendo a nuestra Guía de plantas