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Orquídeas

 

Imagen orquidea flor amarilla

 

Las orquídeas son una familia de plantas que agrupa a numerosas especies cuya principal característica es la belleza de sus flores, muy coloridas y de formas llamativas y elegantes.

 

Tipos de orquídeas. Las orquídeas se dividen en tres grandes grupos:

 

Orquídeas terrestres. En la naturaleza nacen y se desarrollan en el suelo, preferiblemente un suelo arenoso, suelto y bien drenado, puesto que las raíces de las orquídeas son muy sensibles al encharcamiento. El cultivo de las orquídeas terrestres se hace directamente sobre la tierra, bien sea en el suelo del jardín o en maceta. Si se opta por maceta, lo ideal es elegir una maceta pequeña.

 

Orquídeas epifitas. En la naturaza nacen y se desarrollan sobre otras plantas, sujetándose a ellas a través de raíces aéreas por las que se alimentan al absorber el agua del aire. El 90% de especies de orquídea son epifitas.

Las orquídeas epifitas se pueden cultivar plantándolas sobre alguna planta del jardín protegida del sol directo, siempre que se trate de una orquídea resistente al clima del jardín y siempre que se pueda garantizar una humedad diaria sobre las raíces aéreas de la orquídea. El clima atlántico y el clima tropical húmedo resultan los más adecuados. Para facilitar que la orquídea se adhiera a la planta, se la ata a ella utilizando algún material vegetal como rafia o algodón. La primavera y el otoño son las mejores épocas para plantar una orquídea epifita sobre otra planta.

Otra opción de cultivo para las orquídeas epifitas es su plantación en maceta. Para ello se utilizarán sustratos vegetales. En el mercado se venden sustratos especiales para orquídeas o si se prefiere, se puede crear uno mezclando cortezas trituradas (75%) y musgo (25%). La maceta ideal para orquídeas epifitas es de pequeño tamaño y transparente, de forma que las raíces reciban luz, al igual que ocurre si se desarrollan en la naturaleza.

 

Orquídeas semi-terrestres. En la naturaleza nacen y se desarrollan sobre restos vegetales en el suelo. El cultivo de orquídeas semi-terrestres se hace sobre sustratos vegetales, especialmente preparados para orquídeas, que se pueden encontrar a la venta en cualquier centro de jardinería. Es preferible utilizar macetas de pequeña dimensión.

 

Orquídeas con pseudobulbos. Sus raíces desarrollan pseudobulbos que les sirven como reservas de agua, haciéndolas más resistentes a la sequía. Las orquídeas con pseudobulbos necesitan riegos profundos aunque espaciados.

 

Orquídeas sin pseudobulbos. Sus raíces no cuentan con pseudobulbos y como además se encuentran en sustratos muy sueltos o directamente al aire, se secan rápidamente, precisando riego prácticamente a diario.

 
 

Cuidados especiales de las orquídeas.  Las orquídeas son más delicadas que otras plantas y necesitan desarrollarse bajo determinadas condiciones para florecer. Básicamente se trata de reproducir en lo posible sus condiciones de vida en la naturaleza. 

 

Plantación. La plantación de orquídeas se puede realizar en cualquier época del año, aunque siempre es preferible hacerlo al inicio de la primavera, al arranque del crecimiento vegetativo.

Se debe utilizar el sustrato adecuado según el tipo de orquídea. Las orquídeas terrestres necesitan tierra arenosa. Las orquídeas semi-terrestres o epifitas (puede crecer sobre otra planta), necesitan un sustrato vegetal especialmente preparado para ellas. En el mercado se pueden encontrar diferentes sustratos para orquídeas como xaxim, cortezas trituradas con musgo…etc.

Si se cultivan en maceta, se debe elegir un tiesto pequeño y con amplios orificios de drenaje. Además, si la orquídea es epifita (puede crecer sobre otra planta), es preferible elegir un tiesto transparente que permita el paso de luz a la raíces.

Abonado. Las orquídeas no necesitan un sustrato fértil, ni grandes cuidados en cuanto a abonado, pero si necesitan crecer sobre un sustrato adecuado, que absorba rápidamente la humedad pero al mismo tiempo, se seque pronto, para evitar encharcamientos en las raíces. Este sustrato debe ser sustituido cada dos años o incluso menos. Durante la época de desarrollo floral, puede ir bien un ligero abonado rico en potasio, aunque no es imprescindible si la orquídea cuenta con un sustrato adecuado.

Riego. Todas las orquídeas requieren cierta humedad ambiental. Además, se deben regar evitando agua calcáreas o salinas. Lo mejor, si se puede, es utilizar agua de lluvia.

La frecuencia de riego depende principalmente de si se trata de orquídeas con o sin pseudobulbos que acumulen agua: 

  Las orquídeas con pseudobulbos necesitan riegos profundos aunque espaciados. Se regarán con más frecuencia durante la época de floración y se espaciarán más los riegos durante el invierno. En todo caso, se debe observar mucho a cada orquídea para valorar mejor sus necesidades hídricas ya que hay especies de orquídeas que necesitan más agua que otras y también depende del clima y condiciones ambientales particulares.

  Las orquídeas sin pseudobulbos precisan de riegos casi a diario para mantener el sustrato húmedo constantemente, pero nunca encharcado.

Poda. Las orquídeas se deben podar anualmente tras la floración. La poda consiste en eliminar los tallos que han florecido cortándolos por la base. Así, se estimulará el crecimiento de nuevos tallos que florecerán con más fuerza. Si no se realiza esta poda, los tallos volverán a florecer pero darán flores más pequeñas y menos atractivas.

Además, se debe realizar una poda de limpieza regularmente eliminando hojas y flores marchitas o enfermas. También se deben eliminar las puntas negras que salen cuando la planta envejece. Esta poda puede realizarse en cualquier época del año.

Temperatura, luz y aireación.  La mayoría de especies de orquídeas necesitan temperaturas cálidas, con oscilaciones de unos 10º C entre el día y la noche, lo cual estimula la floración. Algunas especies de orquídeas están adaptadas a climas templados y pueden incluso soportar heladas suaves.

Todas las orquídeas necesitan mucha luz sin sol directo, excepto en invierno y otoño, que pueden preferir algunas horas de sol directo. Las orquídeas cultivadas en interior necesitan espacios ventilados diariamente, aunque evitando corrientes frías que puedan provocar la caída de las flores.


Puedes buscar todas las especies de orquídeas accediendo a nuestra Guía de plantas.